20.7.09

FELIZ DIA DEL AMIGO PARA TODOS!!!!!!



FELIZ DIA PARA TODA LA GENTE AMIGA DEL HOCKEY DEL CAE!!!!

GRACIAS POR ACOMPAÑARNOS SIEMPRE!

15.7.09

LA DISCIPLINA EN EL DEPORTE - RESPONSABILIDAD



La disciplina en el deporte, forma de imposición y aplicación.

La responsabilidad

El deportista acepta, comprende y cumple las normas por que tiene la certeza (sin lugar a dudas) que el acatamiento de las reglas del entrenador son la única forma de consecución de los objetivos.

¿Que es responsabilidad:? Capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente.

Teóricamente debería ser la manera por excelencia para aplicar disciplina en el deporte. Ya que el deportista y el entrenador tienen el objetivo común de conseguir ciertos objetivos. Al tener los mismos objetivos la “responsabilidad” de cada uno de ellos, hará que actúen en consecuencia.

El entrenador cree necesario el entrenamiento del domingo por que por sus conocimientos y experiencia sabe que es necesario y el deportista sabe de estos conocimientos y de objetivo único de los dos y por tanto acude el domingo al entrenamiento.

¿Pero qué pasa si el deportista esta bajo de moral o el deportista han cambiado sus objetivos y ahora no son los mismos que los de su entrenador? Aquí viene el problema de usar esta forma como única manera de imposición de disciplina. Solo se puede usar si el deportista y el entrenador tienen perfectamente pactado los objetivos y las formas de entrenamiento.

Ni el entrenador ni el deportista son maquinas. Son personas que dudan, fallan y se equivocan. En esta forma de imponer disciplina hace falta “Fe”, y hasta la “fe” en las religiones crea dudas e incumplimientos, y eso que se supone que el “Dios” es infalible y siempre tiene la razón.

Es la manera más complicada de imponer disciplina, ya que el deportista tiene que tener “fe” en su entrenador y este tiene que explicar y motivar cada norma.

“Voy a ir a entrenar el domingo por que mi entrenador dice que es imprescindible para poder estar preparada en el próximo campeonato”

Aunque haya opinado que no puede usarse esta forma de disciplina como única, también opino que tienen que ser la base para la aplicación de la disciplina y desde esta forma de “responsabilidad hacia el objetivo con disciplina” usar las otras dos que se detallan en estos textos.

Rasgos positivos:

Cuando el deportista piensa que su entrenador es el más adecuado para la consecución de los objetivos no solo se podrá conseguir disciplina si no también una alto grado de motivación.

Con la “fe” en el entrenador por parte del deportista, este podrá conseguir objetivos más allá de los propios del entrenamiento, como pueden ser el seguimiento de la dieta deportiva, del control del peso o de las salidas nocturnas, aunque no pueda controlar estas variables ya que no se realizan en el centro de entrenamiento o en el club. El deportista no necesitara estar vigilado, ya que esta auto motivado y tiene una gran responsabilidad adquirida.

Rasgos negativos:

Cualquier cambio en la motivación del deportista o del entrenador puede socavar esta “fe” así como resultados deportivos adversos.


FUENTE: todonatacion.com

9.7.09

LA DISCIPLINA EN EL DEPORTE



La disciplina, en el deporte

Como suelo decir un poco exageradamente a mi nadadores la disciplina es sinónimo de deporte, por favor no tomen esto al pie de la letra.

Siguiendo las corrientes psicologías del doctor Paul Muon (1906) y continuadas entre otros por el psicólogo Michael Cole (2005), en las que proponen y detallan las tres formas básicas de imponer disciplina, ya sea en la sociedad, en la familia o en el deporte.

Aunque actualmente en el mundo de psicología se esta tratando la disciplina de la forma que autores como Jane Lot o Jane Nelsen en “disciplina positiva”, esta forma casi democrática de imposición de la disciplina resulta imposible en el deporte de competición.

En los siguientes escritos intentare desde la explicación teórica de las tres formas de imponer disciplina partir de un caso muy práctico y también muy usual en el mundo del deporte. Un deportista que se encuentra con el dilema de ir o no ir a realizar un entrenamiento un domingo por la mañana. Como afrontara este hecho desde las tres formas de imposición de la disciplina deportiva.

Antes definamos un poco ¿que es disciplina?: Doctrina e instrucción de una persona para el cumplimiento de unas normas. (adaptado RAE)

El cumplimiento de la disciplina en el deporte ayudara al deportista a conseguir los objetivos de forma más eficiente. Es decir, podrá llegar antes o mejor a la consecución de los objetivos. Se puede ser un gran deportista sin ser especialmente disciplinado, pero como dice el texto anterior, será siempre más fácil y rápido, si se es disciplinado.

En el entrenamiento básicamente la disciplina la pone el entrenador y la consigue el deportista. Pero no podemos olvidar a los médicos, dietistas o psicólogos que dan consejos que se suponen se han de seguir por el deportista.

En las competiciones la disciplina son las normas/reglas de competición que distintas autoridades la representan como son los jueces, árbitros y demás.

Las tres formas de imponer y aplicar la disciplina

Antes de nada decir que es difícil encontrar un entrenador o entrenadora que use solo una forma de aplicación de la disciplina, lo usual es una combinación de dos o de las tres formas.

Lo aconsejado seria usar una combinación de las tres formas en función de la edad y de forma casi personalizada.

Partamos del ejemplo anterior del deportista que duda si ir o no ir a un entrenamiento el domingo por la mañana y tiene como objetivo ir al próximo campeonato internacional.

Primera forma: La autoridad y el castigo

La norma del entrenador: “El que no venga el domingo a entrenar no irá al próximo internacional”

El deportista razona: “Voy a ir a entrenar el domingo ya que si no mi entrenador no me inscribirá en el próximo internacional. “

Segunda forma: La responsabilidad.

La norma del entrenador: “El que no asista al entrenamiento del domingo no estará preparado para competir en el próximo internacional.”

El deportista razona: “Voy a ir a entrenar el domingo por que mi entrenador dice que es imprescindible para poder estar preparada en el próximo campeonato”

Tercera forma: El sentimiento.

La norma del entrenador: “Me voy a enfadar mucho con el que no venga el domingo al entrenamiento”

EL deportista razona: “Voy a ir al entrenamiento del domingo porque no quiero que mi entrenador se enfade conmigo.”

Nota del autor a los psicólogos y purista del tema: Estas ideas psicologías sobre la disciplina están extraídas de los autores arriba mencionados. Tales autores encaminan sus escritos hacia la disciplina escolar, civil y familiar y no hacia la deportiva. He realizado las adaptaciones que he creído convenientes basándome en mi experiencia práctica como deportista de competición y como entrenador de competición durante más de veinte años.

Javier Solas, 2007

Fuentes, citadas en los textos.

FUENTE: todonatacion.com

20.6.09

FELIZ DIA PAPIS!!!!!!!



FELIZ DIA A TODOS LOS PAPIS DEL HOCKEY DEL CAE!!!!!!!!!!!

15.6.09

ACTITUD + APTITUD = ÉXITO


Plantel Superior Subcampeón 09 Torneo Apertura ASH

“Si a menudo focalizan sus pensamientos en lo que ustedes desean, éstos, finalmente se manifestarán”
(Saint Germain)

A menudo, tanto por haber realizado tareas en la esfera dirigencial en instituciones deportivas como por habernos comprometido en ese fascinante (aunque por momentos agotador) rol de ser padre de un deportista, hemos escuchado frases como éstas: “Hubiéramos podido ganar los 4x100 libres si fulanito, hubiera puesto lo que tenía que poner”, o bien, “El entrenador me ve con condiciones para correr los 100 mariposa, pero la verdad es que yo no me imagino en esa prueba”.
A veces también son los propios entrenadores quienes con sus prédicas pre y post-competencia nos proveen de un vasto material para el análisis, en sentencias tales como: “Chicos muy mal la posta, vayan y agradezcan a menganito el no haber clasificado”, o bien “Los rivales son bravos, pero si salimos a la cancha con una buena actitud tenemos el triunfo asegurado”.
Por cierto que el tema es muy amplio, y juzgo oportuno, antes de aventurarnos en
cualquier análisis posterior, clarificar el sentido y el alcance de los términos que estamos utilizando.
Para ello debemos recurrir a ese vasto, aunque cada vez menos consultado compendio, que es el Diccionario de la Lengua Española.
Así leemos respecto de Actitud (segunda acepción): “manifestada disposición del ánimo”. Por su parte, para Aptitud leemos: Cualidad que hace que un objeto sea adecuado para un cierto fin. 2 Idoneidad para ejercer un empleo o cargo. 3. Capacidad y disposición para el buen desempeño de un negocio, industria, arte, etc.
Cuenta una historia que en cierta oportunidad había dos hombres mirando a través de las rejas de una cárcel; uno vio el piso cubierto de lodo, el otro en cambio, alzó su vista y contempló un cielo nocturno cubierto de estrellas.
Los avatares de la propia existencia, y si queremos acotarlo al ámbito deportivo, como decía el recordado Dante Panzeri, a “esa suma de imprevistos que es una competencia deportiva”, es muy difícil sino imposible prevenir lo que nos va a suceder, pero sí por nuestra propia naturaleza humana, podemos en cambio elegir la manera de enfrentar o reaccionar frente a los mismos.
Y ese proceso de elección, esa postura en definitiva, no es ni más ni menos que nuestra Actitud, la que nos levantará o nos hundirá en lo más profundo.
Eso diferenciaba a los dos sujetos del ejemplo anterior.
En el terreno deportivo, muchas veces observamos a atletas que no han sido beneficiados desde el comienzo con los mejores recursos y óptimas condiciones para poder triunfar; no obstante, son ellos lo que llegan, disfrutan de la vida y gozan de un estado de ánimo y aliento, mientras que otros tantos, con mejores posibilidades para entrenar y competir, ante el menor inconveniente, asumen una postura de víctima y de descontento.
Para el primer tipo, tenemos como ejemplos inmejorables a Diego Maradona y a las grandes estrellas del fútbol mundial nacidas en las favelas circundantes a Río de Janeiro o San Pablo, o bien como máximos de superación ante la adversidad a nuestro seleccionado de fútbol de no videntes “Los Murciélagos”, y en la natación al gran nadador paralímpico argentino Guillermo Marro. Todos ellos satisfacen plenamente la ecuación que titula este trabajo.
Del otro tipo, sobran también ejemplos a diario, solo que pasan a engrosar una enorme lista tan solo como números estadísticos, o un triste recuerdo para quienes los han conocido.
Víctor Frankl decía que “el destino no se puede cambiar; de lo contrario ya no sería destino. El hombre, sin embargo, sí que puede cambiar; de lo contrario ya no sería hombre”.
Ahora bien, ¿basta con pensar y visualizar el éxito para que este mágicamente se materialice en nuestras vidas?. Para quienes creen que sí, lamentamos profundamente expresarles nuestra opinión. La Actitud sola no basta.
¿Porqué?. Bueno, en principio porque esa actitud positiva, debe estar acompañada ineludiblemente de ciertas habilidades, talentos y capacidades, es decir de Aptitud para lograr el objetivo pretendido.
En el momento en que el deportista no alcanza el objetivo o fracasa en su intento, nace la necesidad de realizar esa elección que se transformará en su actitud para seguir su trabajo de entrenamiento y superación, para usar el conocimiento derivado del error en un trampolín para su próximo logro, o bien considerarlo como una situación insuperable y sin retorno.
Los estudiosos del tema dicen que “las malas actitudes hacen que lo que no luce bien, luzca aún peor. Las buenas actitudes generan puertas abiertas y oportunidades de oro”. Pero debemos tomar cabal conciencia de que en este punto, todo reside en nuestros pensamientos. Ellos nos conducen a la victoria o al fracaso.
Michael Jordan ha dicho: “yo erré más de nueve mil veces al cesto en mi carrera. He perdido casi trescientos partidos. Veintiséis veces me confiaron el tiro de la victoria... y erré. He fallado una y otra vez en la vida, y es por eso que triunfo...”
Por ello, es importante trabajar en aquello que podemos lograr, mejorar y capacitarnos de acuerdo con nuestra aptitud, desarrollando nuestras fortalezas, pero siempre partiendo de la base de que aquello que pensemos de nosotros mismos, será en definitiva lo que crezca dentro de nuestra mente, y finalmente se traduzca en resultados.
De esta manera la Actitud es la fuerza interior y la confianza en nosotros mismos que nos impulsa y nos moviliza para vencer los obstáculos o circunstancias adversas. La aptitud, en cambio, es la habilidad y el potencial que poseemos para encontrar una salida a cada fracaso o imposibilidad.
Tanto en la vida diaria, como en el deporte, ni la actitud ni la aptitud por sí solas alcanzan. Ambos son los términos imprescindibles del binomio para que la ecuación se cumpla, a saber:
ACTITUD (pensamientos correctos)
+ APTITUD (habilidades, dones, talentos naturales)
= ÉXITO
En este momento, y como otro ejemplo perfecto de esta presencia indispensable de ambos factores, nos viene a la mente el vuelo de la Fuerza Aérea Uruguaya 571, conocido popularmente como el Milagro de los Andes, ocurrido en 1972, cuando se estrelló en plena Cordillera de los Andes un avión militar con 40 pasajeros y 5 tripulantes que conducía al equipo de rugby Old Christians con destino a Chile.
La lucha por sobrevivir es una de las más prolongadas en accidentes aéreos, habiendo podido ser rescatados con vida tan sólo 16 personas, luego de haber soportado las más crudas condiciones meteorológicas en la alta montaña, unida a la escasez de alimentos, y el dolor por la muerte de sus compañeros, pero permite contrastar que esos “16 elegidos” soportaron estoicamente la adversidad, y poseían como condición innata una serie de destrezas, habilidades y talentos naturales) para volcarlos a la acción de no quedarse entre los restos del avión sino buscar una salida al problema.
Quizás, hayan tomado su situación como un partido en el cual no iban por la copa sino por su propia perdurabilidad física. ¡Lo lograron!
En definitiva se atrevieron a traspasar los límites de la dura realidad que los rodeaba, animándose a superar y a ir por más a pesar de todo, teniendo la confianza originada en el hecho de que creían poder hacer algo (actitud) y la capacidad para materializar con éxito dichos pensamientos en acciones concretas (aptitud).
Para finalizar, estamos convencidos de que la Actitud se puede redefinir, a partir de una mirada interior a nuestras fortalezas y debilidades, en relación a nuestros deseos, proyectos, ambiciones, objetivos, etc., siempre partiendo de la base de que no arribar a un determinado resultado, no es un fracaso en si mismo, sino una nueva oportunidad para corregir el rumbo y vencer el error. En cuanto a la Aptitud, aún cuando posee una gran condición innata en el individuo, también se puede entrenar para mejorarla, superarla y alcanzar la Excelencia.
Ernesto J. H. De Vuono (*)
(*) El autor es Técnico en Dirigencia Deportiva egresado del Centro de Estudios Terciarios River Plate. Ex Consejero Titular de la Federación de Natación de Buenos Aires (FENABA). En la actualidad se desempeña como Tesorero de la Asociación Civil Técnicos en Dirigencia Deportiva (A.T.DI.DEP).
BIBLIOGRAFÍA:
STAMATEAS, Bernardo. “Fracasos exitosos”. 1ª ed. Buenos Aires. Javier Vergara Editor. 2007.
AMIGUET, Luis. “Cuénteme cómo lo hizo”. Ediciones Deusto. 2005
JENNINGS, Jasón y Haughton, Laurence. “No es el grande quién se come al chico, es el rápido el que se come al lento”. Ediciones Gestión 2000 S.A. Barcelona 2001.
MANZ, Charles C. “El poder del fracaso”. Ediciones Gestión 2000 S.A. Barcelona 2002.

FUENTE. FEN.ORG.AR

5.6.09

SEAMOS UN POCO GANSOS!!!!!!!!!!!!!!!



Dos veces al años, desde Tierra Fuego, hasta la provincia de Buenos Aires, los gansos blancos o Coscoroba coscoroba (se llaman así por los gritor que emiten). viajan una distancia aproximada de 1300 Km, cruzando la Patagonia............. llegando por CHILE hasta Santiago, también se lo ve en URUGUAY y sur de BRASIL.

Es un ave muy hermosa siendo de un total color blanco puro con excepción de los extremos que son negros, (es pariente del cisne de cuello negro). El pico y las patas son de un rojo rosado brillante, los ornitólogos científicos están comenzando a encontrar que la gente común tenía razón en describirlo como Ganso.

Tal vez te interese saber porque vuelan en forma de “V”:

La bandada aumenta el 71% de su vuelo.
1) Cuando compartimos una dirección en común, podemos llegar más fácil y más rápido.

Si un ganso se sale de la formación, se da cuenta del esfuerzo y vuelve a la fila.
2) Si tuviéramos la lógica de los gansos, estaríamos unidos con los que van en la misma dirección.

Cuando el líder se cansa, pasa al puesto de atrás y otro ganso toma su lugar.
3) Obtenemos resultados óptimos, cuando compartimos trabajos difíciles.

Los gansos que van detrás, cantan para estimular a los que van delante.
3) Una palabra de aliento produce grandes resultados.

Cuando un ganso se enferma, sus dos compañeros de la formación, lo siguen para ayudarlo y protegerlo, hasta que se cure o muera. Solo entonces vuelven a la bandada.
4) si tuviéramos la inteligencia de los gansos, nos mantendríamos unidos para ayudarnos y acompañarnos.

SEAMOS UN POCO GANSOS!!!!!!!!!!!!!

8.5.09

ARMONIA BAJO PRESION


Armonía bajo presión

Reportaje a Sergio Vigil. El entrenador que Las Leonas formaron

El entrenador del seleccionado femenino de hockey sobre césped asegura que el líder es formado por su equipo y no al revés. Destaca la importancia de compartir y transmitir valores y de tener coherencia en los procedimientos. Explica su particular estilo de liderazgo en un contexto en el que triunfar es sólo demostrar resultados.

En el ámbito del management empresario, muchas veces, las buenas intenciones quedan sólo en enunciados. Las recetas que se consideran idóneas para resolver o mejorar ciertos procesos o situaciones suelen no traspasar el mundo de las ideas. Esto suele ocurrir, por ejemplo, cuando se habla del liderazgo. Algunos líderes aseguran poseer la fórmula para formar y conducir equipos exitosos. Sin embargo, no siempre es posible verlos en acción. Se quedan en palabras.

A Sergio Vigil le gusta hablar. Entrevistado, da respuestas extensas y, en muchos casos, meditadas largamente. Pero no crea castillos en el aire. Lo que dice se comprueba en la práctica.

El entrenador de la selección de hockey femenino sobre césped, que durante su gestión empezó a ser conocida como Las Leonas, habla con pasión acerca su rol y su relación con las deportistas. Y asegura que los mejores resultados –el seleccionado obtuvo cinco veces seguidas la medalla de oro en los Juegos Panamericanos, y en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 consiguió la medalla de bronce– se logran jugando en equipo.

Histriónico, sensible y seguro de sí, afirma que el conocimiento técnico es importante pero que vale poco si las personas no comparten valores fundamentales como honestidad, esfuerzo y compañerismo. Aunque no reniega de su papel de conductor, destaca insistentemente que poco podría hacer si no estuviese sostenido por un equipo que trabaja como tal.

Admira a Marcelo Bielsa (ex director técnico del seleccionado argentino de fútbol) porque es “coherente en los procedimientos”. Busca ganar pero no a cualquier precio y brinda las mismas oportunidades a todos los jugadores. Y señala que el mundo, como tal, no trabaja en equipo sino en su destrucción.
A los 39 años, este profesor de educación física y ex actor, se prepara para dejar el lugar que lo hizo público y que ocupa desde 1997. Antes de hacerlo, habló con En Línea.

¿Cómo describiría su filosofía de trabajo?

Está sustentada en valores. Para poder ganar en la vida hay que estimular los valores que tenemos dentro, despertar los potenciales que hay en cada ser humano.

¿Y su estilo de liderazgo?

Es de servicio y con mucho feedback. El conductor debe servir a sus dirigidos. Liderazgo es entrega, escucha y crecimiento constante.

¿Cuáles son esos valores que hay que despertar?

Perseverancia, humildad, solidaridad, esfuerzo, espíritu de lucha, tolerancia, compañerismo, alegría, convicción, respeto, compromiso y honestidad. Imaginemos a una persona o a un grupo con estos valores en este mundo donde todo se mide según los resultados. ¿No tiene más posibilidades de ganar? Muchas veces uno se preocupa por capacitarse técnica o estratégicamente pero si eso no está sustentado por valores esenciales, no se rinde al máximo.

¿Esta visión la mantiene desde que ejerce un rol de liderazgo?

A los 12 años estaba en la cancha del Club Ciudad de Buenos Aires mirando el entrenamiento de hockey de primera división de varones, que era, en ese momento, la camada de oro. En ese equipo había siete jugadores en la selección. De repente se desviaba mi atención al líder. Me di cuenta de que quería llegar a ser jugador de la selección pero que había algo más fuerte: me impulsaba observar cómo conducía el entrenador. Terminaron de entrenar esos muchachos y vino un grupo de cinco chicas. Era la primera división de mujeres. El equipo no tenía la jerarquía que tiene ahora. Entrenaban solas. Un equipo tenía todo y otro no tenía nada. Las miré y pensé: “Algún día voy a entrenar a esas chicas y van a ser felices, valoradas y campeonas”. Ahí nació un estilo.

“El conductor tiene que estar cerca y conocer a la persona. Tiene que involucrarse muy respetuosamente. Sino no se conduce al lado.”

¿Ese estilo alguna vez chocó con alguien?

No de los grupos que conduje. Sí existieron personas que pensaron que era muy romántico y que cuando iba a comenzar con el seleccionado me invitaron a desarrollar un estilo diferente. “Mirá Cachito, tenés que replantear tu estilo porque a vos te encanta formar grupos unidos, con mucha pasión, con inteligencia para vivir, pero el alto rendimiento es la selva, resultados”. Me querían convencer de que no era posible obtener buenos resultados y valores esenciales a la vez ya que una cosa se oponía a la otra. Y en mi corazón y en mi razón siempre pensé que no era así sino lo contrario.
También dijeron que era difícil formar un grupo unido de mujeres de alto rendimiento porque todas luchan por su lugar. Decían: “No les des muchos conceptos, poquitos, uno o dos”. Invitaban a hacer poco camuflado en el mensaje de la simpleza. Además, afirmaban que las mujeres no tenían la pasión por el deporte que tiene el varón. Esas fueron las cosas que me fueron llegando. Pero uno de los objetivos fue que el equipo fuese el más unido, apasionado e inteligente para vivir del planeta.

“Los valores no se imponen, los van generando los conductores y los propios jugadores a través del ejemplo, de la acción de cada día. Y las personas que entran a un equipo que tiene valores se terminan contagiando.”

¿Cuánto tardó en amoldar las cosas a su visión?

Este es un estilo de conducción en el que uno está al lado del conducido. Costó dos o tres años obtener una comunicación fluida o espontánea. Muchas veces las personas tienen miedo de comunicarse porque creen que una diferencia conceptual o filosófica las puede alejar del equipo. Cuando se terminó de romper esa idea los resultados fueron notables. De hecho, desde 1997 hasta el 2000 no obtuvimos ningún título. De allí en adelante vinieron todos.

¿Cómo logró que le tuvieran paciencia durante esos tres años?

Obteníamos resultados porque la Argentina se ubicó entre los primeros cuatro equipos del mundo durante tres años y medio seguidos, cosa que no había ocurrido nunca. Había resultados numéricos pero fundamentalmente se perseguían objetivos que eran más importantes y que, en definitiva, eran los que conducían al resultado de número: los de crecimiento. Día a día el equipo creía en el juego y en la comunicación como referente de una forma de sentir el deporte y jugarlo. Habla de la inteligencia para la vida. Eso es algo que va más allá de la relación entre el entrenador y los entrenados.

¿Alguien podía sentir que pasaba el límite de lo laboral?

El conductor tiene que estar cerca, conocer a la persona y saber si está contenta o angustiada, viviendo un momento familiar difícil o bueno, si puede llegar a fin de mes o no, si está siendo feliz con lo que hace o no. Tiene que involucrarse muy respetuosamente. Sino no se conduce al lado. Nunca me metí en un lugar que no me correspondiera. Traté de ver qué había detrás de la retina de las personas. ¿Tristeza, alegría, angustia, sueños, deseos? ¿Qué está pidiendo? ¿Acercamiento, distancia, que se le saque presión? Lo que valoramos más en nuestro grupo no es sólo la enseñanza, técnica, táctica o conceptual –que es muy importante y debe ser de nivel muy alto– sino la que permite la llegada profunda.

¿Qué pasa cuando una persona que selecciona no comparte los mismos valores?

Una Leona tiene que tener espíritu de Leona. Los valores no se imponen, los van generando los conductores y los propios jugadores a través del ejemplo, de la acción de cada día. Y las personas que entran a un equipo que tiene valores se terminan contagiando. Cada persona tiene diferente temperamento y, a veces, hay personas que son más fáciles, otras que son menos accesibles y otras con quienes hay que buscar la forma de entrada.

¿Cómo conviven las grandes individualidades con los valores de equipo?

Las grandes individualidades son ejemplo. No hay que temerles sino fomentarlas. Luciana Aymar tiene casi todos los talentos, Mercedes Margalot el de la garra, esfuerzo y convicción, María de la Paz Hernández el de estar en el lugar justo en el momento justo. Son 16 individuos que tienen dones individuales que se aprovechan. La persona individualista no va a ser parte del equipo porque tal vez elija otro deporte. Y si ocurre eso se charla con esa jugadora y se la invita a tomar otro camino. Una, dos o tres veces.

¿Qué es más motivante: luchar para llegar a ser primero o mantenerse en el lugar deseado?

Ambas cosas en ese orden, porque primero hay que luchar para llegar al primer lugar. Están los que buscan llegar a ser el número uno en el ranking y los que buscan ser constantemente los mejores en lo que hacen.

¿Cómo se hace para que la motivación no pase a ser presión?

Formando equipos de trabajo. Así se distribuye la presión. Teniendo a los mejores exponentes en el grupo, definiendo roles y funciones, delegando, confiando, incluyendo personas con diferentes características pero con la misma esencia en los valores. La presión va a existir. En 1999, la psicóloga del equipo lo observó en un entrenamiento y me dijo: “Cachito, este es un equipo de leonas. Se potencia ante la presión”. Todavía no se llamaban “Las Leonas”. La presión debe ser convertida en desafío. Para enfrentar los desafíos no hay que tener una sola meta grandísima sino ir logrando pequeños avances que nos refuercen la autoestima y nos incentiven a seguir hinchando por la gran meta. Cuando llegamos a ella empieza a aparecer otra y siempre seguimos en la búsqueda.

¿Qué pasa cuando no se tiene energía?

Hay que apoyarse en el propio interior y en los compañeros de trabajo.

¿Cómo se prepara para dejar su rol?

Traté de ser un líder que no generase dependencia. Se trata de darle a un grupo alas para que pueda seguir volando y que sepa que sus posibilidades de crecimiento son inagotables más allá de la persona que lo conduzca. Las Leonas hicieron al líder y no al revés. Sergio Vigil tenía algunas cosas naturales, como espíritu, sueños, energía y conocimiento técnico pero al líder lo formaron las jugadoras.

Por otro lado, preparo al grupo con alegría. De la misma manera que ellas me ayudaron a crecer van a ayudar a la próxima persona que venga. Lo importante es que esa persona tenga valores, espíritu y entrega. Con la entrega de las chicas se va a ir potenciando y, después, les va a poder brindar su propio potencial. Se irán retroalimentando.

¿Cómo se pelea contra las ganas propias de perdurar?

Con solidaridad e inteligencia. Nadie es indispensable. Para conseguir cosas hay que involucrarse y para conseguir más hay que distanciarse un poco para tener perspectiva. Esto no significa retirarse con la gloria de los resultados sino en el momento justo en el que puede empezar un declive en las posibilidades de crecimiento que se le da al equipo. Hay que alejarse, capacitarse, nutrirse, cargarse de energías para poder volver a dar… ya no sé si a este grupo, tal vez a otros.

En el terreno de la capacitación siempre se buscan innovaciones. Acercar oradores de diferentes ámbitos del conocimiento, como del deporte, a las empresas es una de ellas. Si bien para algunas firmas contratar oradores famosos es una alternativa cool y divertida, muchos profesionales se esfuerzan para que su exposición no pase sólo por lo anecdótico.
Sportcases es una compañía que utiliza casos deportivos y protagonistas del medio para brindar productos y servicios de capacitación y planes de motivación y de relación. Además de Sergio Vigil, entrenador de Las Leonas, cuenta con varios directores técnicos de selecciones nacionales.
“Tratamos de establecer analogías conceptuales entre el deporte y la empresa a través de experiencias deportivas.

Muchas veces pasa que hay grandes teóricos en el mundo que nunca estuvieron en el campo de juego. Me parece que es tan importante la teoría como la experiencia, pero que la teoría sin la experiencia no es importante”, dice Vigil.

“Se busca un punto de encuentro conceptual para llevar la experiencia deportiva, más práctica, más visible, al día a día de la empresa. También se lleva el tema de los valores deportivos a la compañía: todos buscan ganar, pero no a cualquier precio. Lo importante es cómo. Y, por último, se pretende establecer una analogía emocional. Detrás del conductor de grupos, del jugador, del empleado y del gerente está la persona. Somos personas que cumplimos determinado rol.

Tenemos emociones y sentimientos que no se pueden dejar de lado. El deportista y la persona que trabaja en una empresa tienen algo en común: hay un tiempo en que realizan una actividad y otro tiempo en que salen y se encuentran con sus afectos. Y en eso también tratamos de establecer analogías. Muchas veces se capacita desde el concepto y los valores, pero muy poco desde la emoción y los sentimientos. Entonces se pierde una parte muy importante del ser”, describe.

Enviado por Ernesto De Vuono